NEW AGE
El término Nueva era o New age —utilizado desde la segunda mitad del siglo XX— se refiere a la era astrológica de Acuario y nace de la creencia de que cuando el Sol «pasa» de un signo del zodíaco al siguiente, el ser atribuido a la constelación que le sirve de fondo —un toro, una cabra, un escorpión, etc.— influye en los seres humanos. Nombra un conjunto heterogéneo de creencias religiosas o mitológicas y prácticas pseudocientíficas.
Sostiene que con la llegada de la llamada era de Acuario —La Nueva Era — ha empezado una época de paz, bienestar y armonía mundial, quedando atrás la era de Piscis que habría supuesto 2000 años de conflictos y guerras. Promueve una mezcla inconsistente y heterogénea de distintos cultos, corrientes filosóficas, doctrinas, ideologías, terapias, etc. Entre dichas creencias y prácticas están el orientalismo, el esoterismo, la medicina alternativa, el ocultismo, el relativismo, el sincretismo religioso, etc.
Los astrólogos no se ponen de acuerdo acerca de la fecha de inicio de la Era de Acuario, ya que mientras unos afirman que empezó el 4 de febrero de 1962,1 otros se oponen y afirman que el Sol no saldrá de la constelación de Piscis para entrar en la de Acuario hasta el siglo XXVII.
Concepción
Diversos estudiosos de este fenómeno han rechazado el uso de etiquetas terminológicas tradicionales para definir una corriente como la Nueva Era. Según Vicente Merlo, el término «movimiento» sería el más adecuado, ya que carece de las connotaciones de carácter institucional, dogmático o cultural que comúnmente se asocian a otros términos como «iglesia», «secta» o «culto». Dada la dificultad de delimitar el concepto de «religión», sería preferible calificar la Nueva Era como uno entre diversos «nuevos movimientos espirituales» surgidos en fechas recientes.5 Por su parte, Paul Heelas sostiene que la palabra «movimiento» no es adecuada ya que implica una organización y administración de las que la Nueva Era carece.
Pensamiento
Los partidarios de la Nueva Era tienden a redefinir el vocabulario prestado por varios sistemas de creencias. Al haber adoptado términos tomados de varias ramas de la ciencia, como la física cuántica y la psicología, adaptándolos o redefiniéndolos para tratar de dar respaldo a sus hipótesis sobre la curación sobrenatural la Nueva Era ha acabado por ser considerada una pseudociencia.
Como los movimientos ocultistas de siglos pasados, muchos grupos que se identifican con los postulados de la Nueva Era tienden a utilizar una jerga particular, que resulta críptica a quienes no conocen la doctrina. El significado de un término en el ámbito de la Nueva Era suele diferir bastante del uso común, y se describe frecuentemente como «intencionadamente inaccesible». El lenguaje puede servir para escuchar que no se debe dar información en exceso al que presumiblemente no la entendería. Como ya se ha comentado antes, este comportamiento no es intrínseco de la doctrina básica de la Nueva Era.
Otros opinan que aunque en el pasado pudo haber necesidad de vocabulario intencionadamente inaccesible y secretismo por las persecuciones, inquisición, etc. actualmente, debido a la libertad de expresión, los conocimientos están accesibles a todos, seguidores o no, de cada movimiento, ideología o corriente. Por ejemplo, técnicas de yoga que fueron secretas o confidenciales durante milenios aparecen ahora descritas en numerosos libros escritos por yoguis y no yoguis, y, naturalmente, en Internet.
Entre la variedad de credos y prácticas, ciertos modos de pensamiento son recurrentes:
- La primacía de la experiencia subjetiva. De acuerdo con sus raíces de fenómeno contracultural y su naturaleza sincrética, los seguidores de la Nueva Era pretenden buscar una aproximación relativista a la verdad, refiriéndose frecuentemente a la declaración védica de «una verdad, pero muchos caminos» que también se encuentra en la afirmación espiritual del budismo zen de «muchos caminos, una montaña». Esta creencia no es solo una aseveración de elección personal en los asuntos religiosos, sino también una aseveración de que la verdad misma se define por el individuo y su experiencia de ella.
Este relativismo no es meramente un relativismo espiritual, sino que también se extiende a las teorías físicas. La realidad es considerada de un modo experimental y subjetivo. No se pretende que muchos fenómenos sean repetibles en el sentido científico, ya que se presume que son aparentes solo para la mente receptora; por ejemplo, se afirma que una mente escéptica no puede lograr la telepatía, ya que está condicionada para cerrarse en banda al fenómeno. Éste es otro punto de crítica al New Age: su incapacidad para producir resultados falsables, a pesar de hacer afirmaciones que intersecan en el campo de la ciencia y no solamente de la espiritualidad.
- Rechazo del cientificismo o la ciencia «ortodoxa»: Existe una visión típica basada en el misticismo (más que en la teoría y la experiencia) para describir y controlar el mundo externo. Por ejemplo, se cree que la lectura del tarot funciona debido al principio de interconectividad, en vez de ver el éxito (o fracaso) de dicha lectura como una evidencia del principio de la interconectividad. Las diversas teorías vitalistas de la salud y la enfermedad que sostienen los partidarios de la Nueva Era constituyen otros tantos ejemplos.
A diferencia del método científico, la falta de resultados de algunas prácticas para lograr la respuesta esperada no se considera como un fracaso de la teoría subyacente, sino que se atribuye a la interferencia de factores sutiles, difíciles de tener en cuenta y que aún se desconocen.
En este contexto de relativismo, se pueden encontrar varios conceptos comunes:
- Fuerzas. Se afirma comúnmente que existen fuerzas o agentes sutiles, capaces de interaccionar y producir cambios sobre el mundo espiritual (en las emociones por ejemplo) y el mundo físico (haciendo que sucedan distintos fenómenos). Estas fuerzas serían agentes de cambio de la naturaleza, pero desconocidas por la ciencia; y se mantiene que operan siguiendo reglas como las fuerzas físicas. El concepto puede equipararse al tradicional de magia.
- Poder. Si las fuerzas son agentes de cambio, el poder sería la acumulación de dichas fuerzas o la capacidad de producir cambios por medios paranormales, usualmente se le considera concentrado en un objeto, lugar o persona. Muchos creen transferible este podermediante el contacto físico o la mera proximidad con fuentes de poder. Algunos creen que puede acumularse o agotarse en una persona u objeto mediante una variedad de mecanismos, así como el modo de vida y la proclividad a prácticas esotéricas que «gastan» o «recuperan» el poder. Se sostiene que este poder es observable por ciertos indivuos dotados en forma de «auras» o energía; y cuando se encuentra en gran concentración, hay quienes creen que puede ser peligroso.
- Espíritu: la creencia en una entidad sutil y trascendente en los seres conscientes de sí, es compartida en todas las vertientes de la New Age.
- Un cosmos interconectado. La idea de que los entes están unidos a un nivel fundamental, y que tal unión se manifiesta en ocasiones bajo la forma de sincronismos o milagros, es también recurrente.
De forma adicional, muchas prácticas y creencias del ámbito de la Nueva Era recurren a lo que puede ser calificado de pensamiento mágico, tal como lo define Frazer en su monumental obra The golden bough (La rama dorada). Ejemplos comunes son el principio de que los objetos una vez que entran en contacto, mantienen un enlace práctico, o que los objetos que tienen propiedades similares ejercen efectos unos sobre otros; y la ley de la atracción.
Religión
Los seguidores de la Nueva Era creen que no contradicen muchos de los sistemas de creencias tradicionales, sino que completan las verdades últimas contenidas en ellos, separando estas verdades de la falsa tradición y el dogma.
De otro lado, los miembros de otras religiones suelen señalar que el movimiento de la Nueva Era comprende mal estos conceptos religiosos, y que sus intentos de sincretismo religioso son vagos y contradictorios, punto en el cual están de acuerdo los escépticos y ateos, quienes sugieren que toda religión es la malinterpretación que el hombre da a causas naturales, agregándole elementos sobrenaturales de su propia superstición.
Espiritualidad[editar]
Muchos individuos son responsables de la reciente popularidad de la espiritualidad de la Nueva Era, especialmente en Estados Unidos James Redfield, autor de The Celestine Prophecy (Las nueve revelaciones) y otros libros afines a la Nueva Era presentan un sistema de vida abierto, basado en el espíritu y derivado de su propia doctrina macrocósmica referente al estado de la evolución de la conciencia de la humanidad. Marianne Williamson escribió su A return to love cuando terminó de trabajar personalmente sobre Un curso de milagros. La espiritualidad de la Nueva Era coexiste y se correlaciona con el cambio de paradigma fundamental de cada individuo.
La aproximación gnóstica de la mirada interior experimental y la revelación de la verdad puede estar cercana a las metodologías de la oración y la espiritualidadque utilizan los seguidores de la Nueva Era. Debido a la naturaleza personal individualista de la verdad revelada, algunos autores críticos identifican la Nueva Era como un movimiento neognóstico emparentado con la antigua gnosis con elementos de eclecticismo moderno. En Experiential spirituality and contemporary gnosis, Diane Brandon escribe:
Y este énfasis en la espiritualidad y la conciencia refleja un reconocimiento de que somos, en esencia, seres espirituales ―y seres de energía pura, ya que la conciencia es una forma de energía― aunque creamos estar en el cuerpo.Diane Brandon
Somos seres espirituales que tienen una experiencia humana.
Nuestros cuerpos están contenidos dentro de nuestra conciencia, y nuestra conciencia no está contenida dentro de nuestro cuerpo.
Muchos han teorizado que el interés actual en la espiritualidad puede ser en parte visto como una reacción contra el racionalismo y el excesivo énfasis sobre lo estrictamente material y empírico: hay un deseo de trascendencia espiritual, en vez de sentirse atascado en una inmersión estricta en lo físico. Por ejemplo, tras un par de siglos de énfasis en lo empíricamente probable y concreto, existe un deseo por lo espiritual como antídoto o antítesis.
Sorprende, pues, que los partidarios de la Nueva Era deseen experimentar su espiritualidad, de manera que puedan sentirla, más que simplemente pensar en ella, y que quieran tener cierto control sobre su práctica o manifestación, más que ir estrictamente a través de un intermediario externo. Este cambio a un sentimiento de control sobre la propia expresión espiritual también refleja la tendencia hacia la responsabilidad personal, así como el fortalecimiento personal.
Libros
- Gonzalo Len (2014). New Age. El desafío. Stella Maris. ISBN 978-84-16128-00-6.
- Raúl Berzosa Martínez (1998). Nueva era y cristianismo: entre el diálogo y la ruptura. BAC. ISBN 9788479143763.
- Marilyn Ferguson (1987). La conspiración de Acuario. Kairós. ISBN 8472451550.
- Paul Heelas (1996). The New Age Movement. Blackwell Publishing. ISBN 0631193324.
- Vicente Merlo (2007). La llamada (de la) Nueva Era. Kairós. ISBN 9788472456426.
- Miguel Ángel Sánchez Carrión (1999). La Nueva Era: ¿sacralización de lo profano o profanización de lo sagrado?. Universidad Iberoamericana. ISBN 9789688593578.


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